Nostalgia por el ultimo día del libro en el colegio… nunca más volveré a tocar con mis compañeros de curso…nostalgia… nostalgia que no tengo, y sinceramente estoy feliz y con un peso menos porque ya paso este día.
Pero introduciré al tema con cosas notables de esta semana, y una de ellas son las variadas partidas de ajedrez que jugué con uno de los mejores jugadores del colegio. Épicos fueron los duelos en que, o yo le ganaba en un par de cientos de jugadas o el me ganaba en tres o cuatro. Fue mi mayor entretención esta semana, y agradezco cada partido, cada error, y cada jaque mate que ambos logramos… no son muchos los que comprenden y valoran este juego.
Otra cosa extremadamente súper híper notable fue la clase de física que nos dio el profe Odirrag. Extrañaba esas clases. Los que están conmigo entenderán a lo que me refiero.
Pero el gran tema de esta semana fue el día del libro en el colegio. Me gustan estos días porque salimos de la rutina de cualquier colegio de chile y hacemos algo distinto, pero este fue especial, porque el profe Tristán con su humor siempre nos animo a tocar y a disfrutar lo que haríamos. Trajo temas novedosos, pegajosos, excelentes. En resumen, para el día viernes teníamos alrededor de 7 temas para tocar en la noche. ¿Qué paso? Por ordenes del lo alto del consejo Jedi, nos cambiaron un tema excelente por dos muy antiguos que a nadie le gustaron… pero nada íbamos a hacer. Lo que de verdad nos impacto (a todos creo yo) fue que un par de horas antes de nuestra presentación nos dieran vuelta todo el acto, sacaran voces de aquí, metieran instrumentos acá, nos presentaran nuevos posibles temas… la idea era aceptable, pero el único problema era que teníamos alrededor de 17 segundos para aprendernos todos los cambios. Estaba mega-Tera-giga nervioso porque las canciones que teníamos que tocar eran tres, en las cuales yo tocaba en dos (y una era nueva, por lo tanto no me la sabía) y la tercera obviamente no participaba.
Con el Pedro estábamos casi igual de preocupados y unos diez minutos antes de nuestra presentación nos pusimos los dos a orar fuera de la carpa y le entregamos todo a Dios. Esto fue fundamental, ya que yo al pararme luego frente a mi instrumento no me acordaba de NADA, y seguía sin acordarme de nada mientras tocábamos. Pero nuevamente Dios me salvó el pellejo en su infinita misericordia con algo que me hará reír por varias semanas.
Esto fue algo así: El primer tema (el practicado en toda la semana) nos salió bien a mi parecer, pero en el segundo, NO ME ACORDE DE NADA. Para colmo me cambiaron la hoja con las notas que yo tenía para acordarme, lo que me dejo en blanco. ¿Quién habrá sido?, pero ya esta y esto me obligo a someterme a la misericordia infinita de Dios, y creo que no me salió tan mal porque además le baje el volumen al teclado. Pero lo chistoso pasó en el tercer tema. ¿Recuerdan que no tocaba en ese tema? Bueno, yo tenía que salir cuando partiera pero en mi confusión pensé que tocaríamos otro y me quede sentado esperando que partiera.
Sorpresa. Comenzó la canción y yo quede pensando “Por las barbas de Merlín ¿Qué rayos es esto?” Ya la había embarrado, me quede y se vería mal que me parara y me fuera en medio del tema. En este momento, por revelación divina me acorde de las infinitas clases humanistas que habia tenido… los infinitos ensayos con buenas notas que había sacado usando un arma fundamental necesaria en estos ramos: “el chamullo”. Mi amigo Matías la conoce de maravilla, y la aprendí a usar hace un par de años cuando estaba sacando malas notas en todas las humanidades y me dije “bueno, repetiré lo mismo una y otra vez dándome vueltas en lo mismo haber que consigo” y mágicamente logré mejores calificaciones.
Ahora volviendo al tema, en ese momento de “¡QUE RAYOS HAGO AHORA!” vino a mi memoria esta arma que mucho me ha ayudado y dije “es esto o nada”. Deje sin volumen el teclado y empecé a chamullar notas, simulando que tocaba. SUPIERAN COMO ME REIA POR DENTRO. Me moría de vergüenza igual, porque sabía que los más observadores se habían dado cuenta. ¿Por qué solo ellos? Porque después de la presentación muchas personas me dijeron “pero que talento tienes” o “tocaste excelente” y la risa casi logro dominarme en esos momentos. Cuando el Álvaro hacia sus solos petruccianos, yo daba gracias a Dios por esos solos, porque la gente lo miraba a él y yo podía seguir chamullando de lo mejor. Gracias mi estimadísimos profesores, por entregarme tan poderosa arma.
Luego de todo, el día había acabado para mí. Era libre. ¿Ultimo día del libro? No me produce nada. Sé que en tercero o cuarto año de universidad recordare con nostalgia estos días, pero hoy no. Gracias al profe de música por apoyarnos en todo. Por llevarnos a disfrutar ese momento aunque existan trillones de problemas.
No me extenderé más, creo que es suficiente con lo que he registrado.
Vivan los pañales.
| Viva yo. |
Jajajajaja… jajajaja… y… jajaja, camilo ¿como es eso? Chamullaste en la última canción, que gracioso, y pensamos muy diferentes puesto que yo extrañare bastante este DIA tan especial
ResponderEliminarprofe Tristán jaja suena como a príncipe de la sirenita.
ResponderEliminary mas que chamullo, es sacar lo que llevas dentro y exponerlo de una manera alargada y bonita (no chamullo, exponer de manera alargada y bonita). Fin