viernes, 20 de mayo de 2011

El dia negro


Todos tenemos un día así, ¿no? Para mí comenzó hace dos noches. 

El martes en la noche, cuando llegue del preu me puse a estudiar para la prueba de historia del miércoles, estaba muy agotado pero tenía que estudiar, además, tenía que hacer una tarea de matemáticas con nota. Lo último que recuerdo del día martes es estar en mi cama sentado, porque después de pestañar ya eran las 8 am. El estrés se apodero de mí. Estaba totalmente frito. ¿Quién se puede aprender tanta materia en tan poco tiempo sin que el cerebro le explote?  

En el colegio estaba nervioso, picado, y enojado porque no me dejaban estudiar, pero sabía que la culpa era totalmente mía. Gracias a los cielos que en matemáticas el profe nos ofreció un trato para poder estudiar en su hora, y así salvar al menos una parte de la materia. Lo malo fue que con lo de historia me olvide por completo de la tarea de matemáticas, por lo que obtuve un lindo y simple 1°. Empezaba la tortura, solo me quedo resignarme, y seguir pensando en historia.

Me había leído la materia unas  100000 veces, y no me quedo nada bien grabado en mi mente. Llegó la hora. Nos entregaron la prueba y cuando vi las dos preguntas que tenía que responder me dije “yo sé estas respuestas” y no sé si fue por la emoción de saber que podía responder o por lo estresado que estaba que me termine bloqueando  y conteste puras tonteras. Me fue mal en la prueba. El profe la miro y dijo ¿Estudiaste para la prueba? Con eso me quedo claro todo.

Y para terminar el día con elegancia, prueba de educación física… ¿fácil no? Tan fácil que me equivoque y no logré echar la pelota al aro. Notable.

Sé que todos ustedes están muertos de envidia por el día que tuve. Sé que ustedes también quieren tener uno así. No os apenéis mis hermanos.

El día había pasado. En el preu fue todo bien y volví tranquilo a mi casa sabiendo que el día ya había acabado, el día que tenía que pasar. Tuve una racha de días buenos, días excelentes…  por eso sabía que tenía que venir algún día terrible. Gracias a Dios por ese día malo. El está en control de todo,  y me importaron un soberano maní las notas cuando llegue a mi casa. ¿Para qué preocuparse? Dios ve el esfuerzo y aunque los números me digan algo ¿Qué importa? ¿De quién es el problema?  Cuando comprendí, a principio de año, lo que significaba haberle entregado mis estudios a Él, mis notas empezaron a subir considerablemente (y mi estrés a esfumarse). Ese es el gran secreto. Él.

Para cerrar quiero decir estos días han sido excelentes.
Creo que ya dije lo esencial.

Me despido.

1 comentario:

  1. waajajaja esa foto xd! y bueno, CREIMOS QUE SALDRIAMOS INVICTOS DE AQUEL NUMERO flaquito y simple, ya nos llego, habia que sentir ese sabor antes de salir del colegio.
    fin

    ResponderEliminar