domingo, 25 de septiembre de 2011

Suculento pescado

Otra vez aquí sin tener un tema para escribir, pero igualmente doy gracias a Dios que ya no estamos en esas fechas tan horribles en que todo es cueca y lloriqueo por las calorías de mas.

En este momento, debo alrededor de 3 revistas “el sábado” enteras, un trabajo mega inoperante y vergonzoso de ingles, una disertación de química, estudiar para la desconocida prueba de historia, y leerme el entretenidísimo y totalmente comprensible libro fuente ovejuna, sin contar por supuesto, la maravillosa y magnifica prueba de física, para acompañar a la de matemáticas. Lo sé, lo sé, tengo una semana envidiable, y eso que no conté las pruebas que tengo en el preu… créanme que no hay duda que esta semana será E-L D-E-S-C-U-E-V-E.

Y por eso sigo diciendo (ahora bien dicho) que quiero que se acabe el año escolar, y que sea luego. Todavía no puedo creer que me sienta tan abrumado por este año, si siempre dicen que cuarto es el más fácil, más relajado, y todas esas cosas dignas para chamullar en un control de lectura. Puede ser que solo este exagerando y este agrandando un problema pequeño, pero de que es un problema, lo es, y bastante molesto.

Hola, soy un parasito y tambien me gusta tu pescado.
Para cambiar de tema, y por supuesto, para chamullar mas y tener mis preciosas y preciadas cuatrocientas cincuenta palabras, es un agrado para mi contarles lo que hice hoy dia, que no fue un día de trabajo, si no un día de recordar viejos tiempos, viejas estupideces y cosas extrañas. Hoy me junte con mi mejor amigo de toda la vida, y aparte de conversar recordé que había comprado unas cabezas de pescado para examinarlas en mi tiempo libre (¿entendieron? ¡Tiempo libre! Jajaja ¡que irónico soy!) y no encontré nada mejor que hacer estupideces como en los tiempos pasados, así que tomamos un tiptop, una cámara, y unas pinzas para carbón, sin mencionar, claro, la sal y el limón para ver si había alguna reacción extraña, luego comenzamos nuestro “experimento científico” el cual consistía en sacar los ojos del pescado y abrirlos, reventarlos, pisarlos, o cualquiera sea nuestro deseo (las hicimos todas), así que recolectamos varios cristalinos, los cuales también reventamos (no eran nada tan duros), que maravillosa tarde fue esta, notable.
Más tarde, abrimos la cabeza, y para sorpresa nuestra ¡NO TENIA CEREBRO, SI NO QUE PUROS PARASITOS DEL PORTE DE JUPITER! Eran unos gusanos mutantes, blancos y enormes que ante la sal se hacían delgados y luego volvían a tomar su tamaño descomunal, así es compañeros, los invito a revisar las cabezas de pescado del suculento plato que están comiendo, la pasaran muy bien.

Lo más chistoso de esto fue, que cuando quise ver el video no se había grabado nada, nos habíamos equivocado, además de quedar con un olor a pescado brutal, por lo que para compensar el no tener nuestro video, fuimos a comprar pizza y palos de ajo… que maravilla, más aun con el olorcito a ojo de pescado que nos quedo en las manos.

Bueno, ya tengo mis 500 palabras, adiós.

2 comentarios:

  1. "WACALA" ayer fui a la casa de la Dani Mora y tenia una variedad de mariscos que jamás se comerían en una casa normal. Tenian como tentaculos de pulpo, lenguas de erizos una javia que salio del erizo y que se escapó D: y ceviche de otros mariscos ! fue el dia de las cosas "diuj" saludines

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  2. Interesante, creía que los pescados muertos tenían cerebro, pero bueno, también decían que las rubias tenían.
    Me reí bastante, pero, no lo supera tu escritura de cuando se cayeron las sillas en el ascensor con el Álvaro adentro, ahí explote.
    Sigue escribiendo así y te dan el novel de la paz.
    Saludos

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