domingo, 10 de julio de 2011

Cuncan y otras 200 palabras

Estos días en que acabamos de salir del colegio han sido muy movidos, en todo el sentido de la palabra y los que han estado conmigo saben las razones… pero no es motivo para escribir hoy, y la verdad no se dé que escribir hoy.  

Para hablar sobre algo para mi gusto importante, comentare la  noticia que en marzo parte el instituto (si es que puedo llamarlo así) de teología de nuestra iglesia, y esto es importante ya que yo si bien no estaba muy animado por estudiar teología, la principal razón de no estarlo era porque debía irme a argentina por al menos 3 años, y eso no me gustaba para nada. Es por eso que había decidido estudiar medicina a penas salga del colegio y la verdad ya estaba claro con eso, pero Dios nuevamente me mostro que él tiene otros planes, por lo que si se da esto del seminario en rosario (que durara un año) prácticamente doy por firmado que me iré a estudiar teología, total el puntaje de la PSU se guarda por dos años así que todo está calzando a la perfección.

Otra cosa que me acabo de acordar, es sobre algo que converse con una vieja amistad por largo rato, y la menciono a porque es impactante lo chico que es el mundo. 

La personalidad de la gente, él como es, él como actúa, las estupideces que hace, están estrictamente relacionadas con el pasado que tuvo la persona, con las heridas que lleva y el tipo de escudo que usa para protegerse y hoy, hablamos sobre una persona  a la que llamare “Cuncan” para guardar su identidad.

Bueno, “cuncan” es una persona que conocí en cierto evento y expresaba un grado de madurez extremo, un orgullo inmenso y un dolor que estoy seguro que nadie de nosotros ha sentido jamás.

Esta persona solo quería autodestruirse, es decir, tomar, curarse, drogarse, “divertirse”, ya que en su casa no lo pasaba muy bien. Había tenido muchas parejas en su vida, y siempre se aferraba a ellas y luego que les sacaba todo el jugo las botaba. La verdad no sé cómo definir su vida, pero a ojos humanos, a primera vista era una desgracia de persona,  manipulaba para conseguir lo que quería, mentía y engañaba, y de pasada, destruía la vida de otros.

Cuando conocí a Cuncan, logre ganarme su confianza y en momentos de ya no aguantar más, me reveló cosas impactantes de su vida, como el porqué odiaba a su madre… Nunca supo que era lo que significaba “mamá”, ya que desde los 7 u 8 años tenía que cuidarse por sí misma, cocinar para sí y para sus hermanos por la simple razón que su madre estaba borracha en su cama… a veces tenía que cuidar de ella también. ¿Qué linda es la infancia no?

Y para continuar con la infancia, recuerdo que personalmente cuando tenía problemas en mi casa me gustaba ir al colegio porque ahí estaba con mis amigos y olvidaba lo otro. Pero con problemas o no, mi mama me quería igual, y me arreglaba, me mandaba la colación, me ordenaba los cuadernos, y se preocupaba 100% de mi. Pero el caso de Cuncan no fue tan así.

Desde su niñez, (según otra fuente) quería imponerse sobre los demás. Desde su niñez manipulaba a gente (con niñez me refiero a kínder o primero básico) para conseguir lo que quería, a veces manipulaba solo para tener a alguien al lado... quizás engañaba al más débil y lo influenciaba solo para tener algo semejante a un “amigo”… lo más terrible es que pocas veces pudo imponerse sobre otro  y por su despreciable presencia muchos de los niños de su colegio lo rechazaban e insultaban, quizás por algo que hasta Cuncan se “merecía”. Hoy se le puede ver siguiendo la forma de actuar de otra persona, su forma de vestir, de hablar, de caminar… solo para encajar en su grupo y sentir algo de cariño.

Cabe destacar que no tenía una buena presentación personal, porque su destacadísima madre ni de broma se preocupaba por eso. 

 No recuerdo nada hechos más relevantes que estos que he contado, que para mi bastan para excusar a una persona que, sin conocer a Dios, actúe tan infelizmente, haciéndole daño a otros porque es obvio solo teniendo un corazón con infelicidad y heridas que solo pudieron cerrar en ese momento con orgullo y con una prematura madurez.

Nadie es tan desgraciado porque si. Nadie destruye personas porque si. Todos tienen su historia, todos tienen su herida. Pero esta herida, aunque es posible ocultarla con cosas como el alcohol, las parejas, las fiestas, los estudios, o lo que sea, es demasiado profunda para sanarla con medicina normal y solo un medico puede sanarla y cerrarla para siempre…

1 comentario:

  1. ... Esto me hace reflexionar sobre varias cosas... Antes nunca se me pasaba por la mente que podía haber algo doloroso detrás de la mala actitud de una persona... Es cuático como casi siempre no nos damos cuenta de lo afortunados que somos.

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